


Después de ver la tele, dormir todo lo que quise y con los dedos entumidos por el frío , me digno a escribir como es de suponer, un pequeño balance del año y lo resumo en: gracias.
Este año yo soy y fui felíz. En algunas imágenes puedo resumir lo grande que para mi fue este año (las sonrisas, los viajes, la gente, la chamba, el dolor, la pura felicidad y la gran vida) lo demás sé q vendrá, así nomás.
“Twitter es como una enorme plaza pública global, donde se puede saludar, conversar con gente, aprender, pasear simplemente” MiguelCarbonell
Haciéndola de detective
¿Necesitamos que nos escuchen? ¿En dónde quedaron aquellas frases ingeniosas, declaraciones de sentimientos y fotografías chuscas que no se podían compartir porque no existían las redes sociales y toda su bola de aplicaciones?
Es ese cierto extraño placer de algunos por saber y de otros por que sepamos lo que pasa a cada momento en nuestras vidas, a través de fotografías o de la descripción de lo que en el momento vivimos y sentimos, lo que ha hecho tan exitosas a las redes sociales y que nos han hecho unos detectives (metiches) de la ahora vida no-privada de los demás.
Yo, a través de éstas letras puedo decir que puedo estar en las dos partes, algunas veces sólo observando y con cierta pena de escribir, ¿qué escribir, todos mis contactos lo leerán?, muchas experiencias de vida, frases creativas, chistes ingeniosos, datos útiles, mensajes que parecen personales y de repente muchos testigos y sintiendo pena ajena por las publicaciones de algunos y admiración por las puntadas de muchos otros.
La vanidad humana en todo su esplendor, de los celulares o cámaras digitales obtenemos nuestro mejor retrato, evita etiquetar aquellas donde el ángulo no nos ayuda.
Ahhh por cierto!!!!!, gracias por recordarme los cumpleaños, y gracias por acordarles del mío.
El día que me di cuenta que las redes sociales me había hechizado fue el momento en el que me atreví a poner mi estado de ánimo públicamente en feisbuk, y debo decir que aunque sentí extraño, agradecí los comentarios de aliento que mis contactos (en realidad mis amigos) escribieron y a partir de ese momento noooo he vuelto a escribir algo tan mío, sé que mi personalidad no me lo permitirá hacer muchas veces más. Pero no niego la curiosidad y hasta placer al mirar las fotos de los demás, estados de ánimo y respuestas de los contactos, ya sea de gente allegada o de aquellos que hace años dejé de ver.
Debo decir que no estoy preparada para los excesos que algunos escriben, me puede causar molestia saber detalles como si estoy comiendo, con quien, si me cortan el cabello, si mi peine tiene muchos cabellos, si a mi cepillo de dientes se le aplastaron las cerdas, etc. (si no es chusco, tiene una anécdota, o aporta una idea interesante casi me podría molestar). Esos comentarios eran para el diario que celosamente algunos guardábamos con acceso restringido a una sólo persona: yo.
Lo importante es hacer cosas importantes
El día que me di cuenta que cambié mi cuadernillo de papel por la aplicación notas de mi teléfono, acepté que estaba conectando mi vida a la de un teléfono multitareas, todo gira alrededor de ese confidente electrónico que guarda notas importantísimas y otras aunque no tanto, son la magia de los pensamientos que en instantes necesito guardar y que a veces se iban por no tener al alcance mi cuadernillo de notas o una simple servilleta o de menos una pluma, es el dato que necesito cada día y la alarma que me recuerda cosas importantes.
Toda la organización de fechas y eventos que mi cabeza no podía lograr, la aplicación de calendario lo pudo hacer, he olvidado, llaves, dinero, el súeter, documentos importantes pero el teléfono nunca.
Algunos hablan, otros aportan a los que hablan, unos más son testigos callados pero esta es la era de la dependencia electrónica.
En un lugar muy lejano llamado El Puerto de Esperanza, donde a 40 grados no hace calor y a menos 15 no hace frío existía yo, en donde los sueños se hacen realidad, al cerrar los ojos me vuelvo astronauta, princesa y hasta a veces pirata.
De vuelta a la realidad una palabra escurridiza que no acaba de entrar en mi memoria que tiene que ver con ser el primero.
Ser el primero es un factor de riesgo… ser el primero es ser el mejor?
Ser el primero de la fila, no te garantiza el mejor lugar para la función.
El evangelio de San Marcos dice “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor del primero”, no desde el punto de vista religioso, sino como obra de la literatura, que tiene que ver sobre el buen manejo del orgullo.
Un poquito de orgullo es bueno, se debe tener el corazón lleno de orgullo, de los éxitos, de los logros de cada día, del progreso, de darme cuenta, al menos en alguna mañana, que soy mejor persona.
Hay quienes sueñan con sentirse orgullosos de sus logros, yo vivo orgullosa de tener orgullo.
Junto al orgullo está la lucha por no perder la carrera persiguiendo sueños.
A que sueño?, porque sueño?
Y si los sueños se hacen realidad, después que vamos a soñar? Sólo sé que los sueños se renuevan, no siempre ha sido la misma “La vida de mis sueños” y te he pintado de distintas maneras a lo largo de esta vida de sueños.

Yo misma no sé en que punto cambie tanto, hasta cuando me asomo en el espejo me veo diferente y sólo sé que me siento… diferente.
Por ahí escuché que la vida es una elección, pero en ocasiones la memoria no me permite la libre elección, y no logro guardar cosas en la mente, como detalles de una película muy buena, algún rostro que recuerdo me impacto pero del cual no ubico sus rasgos, la súper frase que necesité en un importante momento y que cuando la quise reconstruir no pude, y sólo me salió un ¿cómo dije? o el comentario de alguien que me cambió la vida y de la que sólo tengo una vaga idea. ¿A dónde se fueron?¿estarán guardados en una no-memoria?
Mi memoria no da para tanto, pero cuando quiero borrar sucesos, personas o sentimientos, ésos, que caray!!!! no se borran. Esto que escribo se lo dedico a todas aquellas personas con las que me he topado en la vida, por los buenos momentos olvidados, por los grandes y tristes momentos guardados y por mi memoria que sabiamente me ayuda a retener las cosas importantes, buenas y malas. Ahora comprendo que son las que me han formado y quizá por eso me veo diferente.





Todos tomamos decisiones que implican riesgos o son un cambio importante en nuestras vidas, otras cotidianas sin importancia, basadas en lo que queremos, como helado de vainilla en lugar de fresa, me pongo falda o pantalón, tomo esta ruta o esta otra. Hay otras que se toman por necesidad: "eso que voy a decidir me causará problemas irremediables en un futuro o podría perjudicar a terceras personas".
Pero tomar decisiones de cualquier índole es inevitable en nuestras vidas.
Yo prefiero aventarme a la vida como de un bonggie, aunque sé que algunas decisiones merecieron o deben tomarse con más conciencia, como cambiarme de trabajo, dejar en el pasado a alguien, desnudar mis sentimientos de frente, tomar un autobús, levantarme y salir a la calle sin rumbo... y nunca me he arrepentido, es más, éso es lo que le ha dado sentido a mi vida.
Elección, valentía, voluntad, libertad, todo eso puede ser, a veces es bueno “aventarme como el borras”, tomar riesgos así, sólo porque quiero, es vivir en libertad, hoy metafóricamente me aventé a la alberca de un brinco y se me fue el aliento, así sin pensar.


Lo que ocupa mi mundo
Mi centro del mundo
Mi polo sur y norte
Mi Europa
Mi Asia, etc.
Y aquello que solamente yo conozco: mis alegrías, tristezas, enojos, sueños, deseos…
Lo que me hace dormir tranquila y soñar despierta
Lo que me decepciona y lo que me da ánimo para levantarme
Las tristezas que me trago y la sinceridad con que puedo dar un beso




En ocasiones quisiera desaparecer y encontrarme en otro lugar en un abrir y cerrar de ojos. A veces por que necesito una aventura, en muchas otras para “huir” de lo que estoy viviendo o quizá de lo creo que me espera. Y como en este rincón todo puede suceder, me fui a visitar distintos lugares.
Cuando cierro los ojos se abre un sin fin de posibilidades y fantasías; mis sueños se hacen realidad… divertido, divertido. En traje de baño me veo bien y mi cara 46 en todas las fotos es perfecta
Fantasmas?, alienígenas?, catátrofes?, muerte?
Mi mayor miedo?... no sé mmmm… a no lograr ser feliz, a vivir sin amor, al fracaso, a lo desconocido, a las ramas que se mueven en la obscuridad o que quizá exista un monstruo detrás de ésas ramas….

Tengo una herida en el estómago, justo debajo del ombligo. Y ahora que sigo a conciencia la cicatrización, las fases de ésta son como las de la recuperación emocional después de una decepción.
Según la página http://www.clinicaarquero.com/02_cicatriz_fases.htm la cicatrización se refiere a procesos de reparo o regeneración de un tejido alterado (se puede aplicar tanto a una herida física como a una emocional, digo yo).
La página citada menciona que existen las siguientes etapas:
La fase de substrato, inflamatoria o exudativa, es conocida con ese nombre debido a que se prepara el terreno para una cicatrización ideal. Su duración y características están directamente relacionadas con la extensión de la herida y con la naturaleza del agente vulnerante. (Es la etapa en la que más se sufre, cualquier testereo puede derrumbar la costra, es decir, se puede volver a caer, a sangrar y debemos esperar a que la costra se forme de nuevo, cuidado¡¡¡¡¡¡¡¡ las recaídas pueden ser varias sino se cuida la costra).
La segunda etapa, o fase proliferativa se caracteriza por la aparición de tejido conectivo o conjuntivo, que es la cola o cemento de la herida, (menos mal, ya pasó la etapa de sangrado, duele y todavía está susceptible, los recuerdos vienen y van).
La tercera y última fase, la de maduración o remodelación, se extiende por bastantes meses, de tal manera que una herida al cabo de 3 meses aún no ha recobrado toda la resistencia tensional original. La maduración se hace evidente en el cambio de color que experimenta la cicatriz, que pasa de roja y rosa a blanca nácar.
Cualquiera de las etapas para la recuperación emocional equivale a XXX tiempo. Que miedo!!…… finalmente pasará, pero ahí quedará la cicatriz, que podemos verla si es una herida física y recordarla si es emocional. Nostalgia por lo vivido, orgullo porque se ha superado y aceptación de que nunca desaparecerá por completo.